jueves, 7 de junio de 2007

Chooper, Riglos

Chooper, Pisón, Riglos, 150m, 6b, vía equipada.

Vía equipada con spits y parabolts.
Todas las reus son rapelables.
Material: 8 cintas + reunión.
En 5 largos se planta en medio del pisón...
La verdad es q tengo poco que decir de esta vía, sólo que el grado me pareció bastante obligadillo. De nuevo una escalada atlética de panzas y más panzas.
En el último largo, el 6b es un solo paso y bien asegurado (el seguro se mueve tela... :-OO )
Íbamos con la calma, nos esperamos en un R a que una cordada de 3 rapelara... y bueno, los 2 últimos largos de la vía, lloviendo... bufff y vaya la que cayó en un momento. Si puedo ya pondré alguna fotillo, ya que fue impresionante ver como bajaba el agua de la cima de la Visera.

Todo tiene fin, Riglos

Todo tiene fin, Los Volaos, Riglos, 130m, 6b+, vía equipada

Vía equipada con parabolts blancos.
Casi todos los largos son los típicos rigleros de ir superando panzas.
El L1 en el libro de reseñas de Riglos de F. Guinda, marca V+... nusé, nusé... a mi me pareció durillo para ser V+... Después del 1r parabolt hay un paso de placa, raro, raro. :-SS
En el L4 hay una panza-techito que se las trae... en mi opinión el paso más difícil de la vía... eso sí, tienes un parabolt justo en el paso.
Vía equipada... pero tampoco cosida.
El último largo no sabemos q grado es, nosotros pensamos q un 6a ¿?
Como íbamos con simple, para bajar nos tocó hacer 4 rápeles!.
Vía para disfrutar si se va sobrado de grado, ya que es bastante obligada.

Make, Peña Rueba

Make, Peña Rueba, Murillo de Gállego, 180m, 6b/A3e

El sábado fuimos a probar el techo de 10m de esta vía. En la reseña www.inazio.com ponía abundantes cintas exprés. Llevamos 30 y no nos pasamos mucho! :-O
L1. Pedales a tope. Algún tramo con estribos y en algún caso A0 de lo cerquita q están los parabolts.
Se hace reunión justo antes de empezar el techo.
L2. Largo muy corto. La salsa de la vía, el característico techo de 10-12m que además hace bajada! :-))) está todo con parabolts y cerca! El techo está con bastantes nidos de golondrinas! :-(
Después de la R2 nos tuvimos que bajar del viento que hacía. En el techo, a medida que me iba acercando al vértice el viento cada vez era más fuerte, me movía hasta el punto que iba dando coscorrones con el casco en el techo. En la reunión, las cuerdas, sueltas me sobrevolaban. :-SS nada, que si hay viento es mejor dejar la vía para otro día y sino, pues como las reus son rapelables... :-))
cuando la repitamos ya contaré q tal los 3 largos de arriba!

Edil, Aguja Roja

Edil, Aguja Roja, Riglos, 120m, V+, vía equipada

Vía muy disfrutona. Ideal iniciación.
L1 de panzas con muyyyyy buena presa y acaba metiéndose en la chimenea. Hizimos reunión en 2 paraboles amarillos con argolla pero es mucho mejor continuar y en unos metros se puede hacer reunión en una cómoda repisa también con paraboles con argolla y cadena. Largo muy bien asegurado.
L2 de chimenea. Aquí las chapas alejan un poco, pero se hace bien. De nuevo reunión en chapas amarillas y en una cómoda repisa.
L3. V+. Muy chulo, disfrutón, fisura y alguna panza. Tiene un paso tonto, pero se hace bien y está muy bien asegurado.
L4. Largo corto y con final medio roto. No vale la pena hacerlo.
Descenso: nosotros rapelamos la vía (3 rápeles). Cuidado con q se enganchen las cuerdas si se llega a la cima de la aguja. Nosotros nos las vimos para poder recuperar las cuerdas.
En el libro de reseñas de Felipe Guinda pone que es recomendable llevar un juego de fisus. Nosotros los llevamos y los paseamos. :-)

Mango del cuchillo, Riglos

Mango del cuchillo, Riglos, 150m, vía semiequipada, 7a+ o V+/Ae

Material: 12 cintas, estribos si no se tiene el grado, aliens: amarillo, verde y naranja y útiles los camalots 2 i 3.
Vía semiequipada con paraboles, clavos y puentes de roca. Todas las reus equipadas con paraboles.
L1. Típico largo riglero de barriguitas. Se hace la reu en una cueva (cueva palomar). 4 paraboles.
L2. Hay que salir de la cueva. Aquí es donde o se tiene 7a+ o se sacan los pedales. Aún así, la salida de los estribos no me pareció sencilla.
L3. Se inicia con uno de los pasos más difíciles de la vía. Es un diedro-chimenea de los de prohibido caerse. Después le sigue un diedro atlético con muy buen bolo. Patio y ambiente. 4 chapas y un clavo.
L4 y L5. Nosotros los empalmamos. Tampoco no vimos la R4! :-p 2 largos de chimenea. L4: un parabolt y 2 puentes de roca. L5: puente de roca, clavo y 2 paraboles.
El final del L5 aunque sencillo, la roca está bastante rota, eso sí, han puesto 2 paraboles bien seguiditos!
Una vez acabada la vía se puede hacer La fisura de la uña que en 4 largos hace cima. Nosotros optamos por rapelar. Hizimos 2 rápeles con cuerda doble de 60m. Nos saltamos la última instalación y aunque justillo, las cuerdas llegan!.

viernes, 1 de junio de 2007

mmm no m'entero amb això del blog! :-SS

Aviam....
Plis.. .ajuda... S.O.S.!!!!!!!!!!

1r. Ho poso aki i no escric un mail concret algú pk no sé q ha passat però ha desaparegut la llibreta d'adreces del gmail.
2n. Pk sempre surt la mateixa entrada en 1r terme per molt que posi entrades noves?
3r. Com es fa per posar un rellotget i posar un contador? :-PPP
4rt. Moltíssimes gràcies per apropar-vos ak racó! :-)

Entrenar el coco

"El pensamiento de posibilidad se basa en las elecciones y se centra en las capacidades positivas. Es importante ver la posibilidad dentro de ti mismo, para creer que tienes el potencial de afrontar grandes retos."

Seguro que el coco alguna vez nos ha jugado alguna mala pasada y lo peor no es eso, sino que a menudo nos resulta muy complicado "dominarlo", más bien es él quien nos domina a nosotros, a pesar de que somos conscientes de que mejorando el "coco", mejoraríamos mucho en todos los aspectos.

Está claro, que el buen escalador tiene que tener una simbiosis perfecta entre cuerpo y mente, ya lo decían los antiguos mens sana in corpore sano. Ahora bien, ¿Qué hacer cuando el coco no funciona como quisiéramos? ¿Qué hacer para entrenarlo?. Sé que es muy fácil escribir sobre ello, pero el entrenamiento de nuestra mente, por difícil que pueda parecer, no es una misión imposible.

En muchas ocasiones, nuestros peores enemigos somos nosotros mismos, existen muchísimas barreras psicológicas que vencer. Demasiado frecuentemente el miedo nos arrastra y actuamos de forma cobarde. Me explico. Estamos probando una vía de un grado superior al nuestro en la que ya no nos sentimos cómodos o seguros, hemos chapado un parabolt y avanzamos un poco, sabemos que ahí está el paso clave que nos ha tumbado ya varias veces, tenemos el seguro a la altura de la rodilla, nos encontramos indecisos y no estamos seguros de que salga el paso. Pues bien, en una situación así, tenemos que racionalizar el miedo, ver de forma objetiva si corremos algún peligro, si la caída puede ser peligrosa, por ejemplo, porque hay una repisa. En el análisis objetivo de la situación, tenemos que ver donde está el parabolt, y pensar, es un parabolt, un seguro que tiene que aguantar un saque y además, ¿por qué no tiene que salir el paso?. Lo primero de todo es creerte que lo vas a conseguir, escalar con un espíritu, no de ganador, porque en ésto ni se gana ni se pierde, pero sí de superación. En cada paso que damos, encadenemos o no, se aprende. Lo principal es disfrutar de lo que hacemos, sacar experiencias que nos enseñen.

Para mejorar, tenemos que salir de las escaladas que para nosotros son cómodas y para ello, debemos afrontar retos. Los retos, tanto en la escalada como en la vida misma, nos suponen entrar en un terreno para nosotros desconocido, y claro, a priori, lo desconocido nos asusta y requiere compromiso. La escalada es así, vivimos situaciones en las que hay una vocecita dentro nuestro que nos dice "¡peligro, peligro!, destrepa?" o cosas parecidas. Cuanto más negativa sea nuestra mente, probablemente peor actuemos, ya que el miedo acaba por dominarnos, dejamos de ser objetivos, perdemos la concentración, nos ponemos nerviosos, nos entra la "moto" y entonces ya nos caemos. Si la vocecita dice, "te caerás" es probable que te caigas, así que dentro de nosotros, tenemos que pensar que vamos a conseguir vencer el reto que tenemos delante. Y sobretodo, si finalmente caemos, nunca pensar en fracaso, nunca fracasamos, esto no es un concurso. Tenemos que pensar qué ha pasado, analizar la situación y sobretodo, aprender de ella. Para hacer callar a esta vocecita interior, es fundamental estar concentrado en lo que hacemos, centrar nuestra atención en el cuerpo y en la roca, y hablarnos de forma positiva, tener claro el reto y saber conscientemente que podemos alcanzarlo.

Para superar el miedo, concentrarnos y tener una percepción objetiva de la realidad, existen bastantes técnicas, la más básica se fundamenta en la respiración. Respirar de forma consciente, profunda y regular nos hará reducir tensiones. También es muy útil, conseguir no tener pensamientos, llegar a un punto de concentración total, una escalada continúa ayuda, ya que no te permite si quiera, ponerte a dudar. Otra cosa que ayuda es ser receptivo, ampliar nuestro campo visual, tener la cara relajada, para poder ver y escuchar lo que pasa en nuestro alrededor. A veces por miedo, o porque somos demasiado rígidos tenemos una visión muy concreta de nuestra escalada, y podemos llegar a no ver, por ejemplo, una regleta que nos puede ser útil, porque nos hemos empeñado en hacer el paso de una determinada manera. Estar con la mente y los sentidos alerta nos aportará una percepción más amplia de la roca y con ello, una mayor tranquilidad, confianza y versatilidad. El cuerpo es sabio y busca siempre estar equilibrado, nuestra intuición por medio de la vista, nos llevará a estar equilibrados. Hay que dejar que los movimientos fluyan.

El miedo nos paraliza, pero hay que diferenciar entre dos tipos de miedos: el objetivo y el subjetivo o imaginario. Es un miedo objetivo estar en una pared y encontrarte con una placa pelada en la que es difícil autoprotegerte. Este tipo de miedo es necesario, es de buen escalador. Este miedo nos alerta que estamos en una situación de riesgo, nos hace ver de forma objetiva que corremos peligro. En estas situaciones, tenemos que saber elegir. Cada escalador elige la cantidad de riesgo que quiere asumir, y decida lo que decida, tiene que actuar con decisión. Si decide bajarse, no se tiene que martirizar por haber abandonado, no tenemos que dejar que la vocecita nos incordie diciéndonos que somos unos cobardes o que hubiéramos tenido que intentarlo más; a veces, una retirada a tiempo es una victoria. Si por el contrario, decide continuar por la placa, debe hacerlo con decisión y convencimiento, y sobretodo, asumiendo las posibles consecuencias. Tenemos que ser conscientes en todo momento de nuestra mortalidad y esto nos dará una visión muy útil de la realidad.

Arno Ilgner, en Guerreros de la roca, hace hincapié en la importancia del ego. Escribe, que seamos escaladores deportivos o clásicos, competitivos o pasivos, al fin y al cabo no deja de ser un deseo inconsciente de juntarnos con gente que admiramos o de provocar la admiración de los demás. Somos esclavos de las influencias exteriores y de nuestro ego para satisfacer nuestra autoestima. La clave para librarnos de este ego, es buscar la autoestima, no en la comparación con los demás, sino en nosotros mismos, valorar nuestro crecimiento y aprendizaje. Lo bonito de la escalada, no es llegar a la cadena, o a la cima de una montaña, sino el proceso, lo que nos ha costado llegar hasta allí, nuestro esfuerzo.

Para entrenar el coco, resulta fundamental estar motivado. Es un error motivarse a partir de logros, ya que sino conseguimos lo que nos hemos planteado nos desmotivamos. También es un fallo que lo equiparemos a la autoestima. Hacer un A4, por ejemplo, no me hará mejor persona, ni tampoco más feliz. Hay que ser realista, no plantearse retos inalcanzables, y disfrutar del aprendizaje, del proceso, de lo que somos capaces de hacer, sea un 5b o un 7a.

El coco es poderoso. A veces tenemos mal día y el coco no va, vías que habíamos encadenado no nos salen, o padecemos en una gran pared en un grado que está muy por debajo del nuestro. Independientemente de nuestro cuerpo, si nos sentimos fuertes, motivados y ágiles, es probable que tengamos un buen día. Por el contrario, si nuestra cabeza dice que "no" más vale que ese día nos vayamos a casa. Las personas no siempre estamos igual, tenemos un trabajo, una familia, y quien más quien menos, algún problemilla. En la roca, todo esto no vale, tenemos que estar al 100%. Una distracción nos puede acarrear una lesión o incluso un accidente. Por esto es fundamental tener una mente abierta y positiva, y dejar todas nuestras preocupaciones a pie de pared. Tener una mente abierta, también supone estar atento y no rechazar información sin antes tenerla en cuenta. Ser humilde, que siempre hay cosas que aprender.

La clave de mejorar no tiene porque ser entrenar más o más duro, sino mejor y a veces, no se trata tanto de añadir cosas, sino de eliminar obstáculos, eliminar pensamientos que nos distraigan. Es absurdo venirse abajo porque, por ejemplo, se ha roto un canto o porque no podemos encadenar un bloque porque somos demasiado bajitos. Hay que coger las cosas tal como vienen, como la vida misma, y es una pérdida de tiempo y energía, lamentarse, porque por mucho que nos quejemos el canto no va a volver, ni tampoco vamos a crecer. Así que lo más inteligente es ponernos a pensar como vamos a solucionar el paso. Tenemos que tener confianza en nosotros mismos, y está claro, que sino probamos, nunca va a salir. Además, tenemos que tener claro, que lo importante no es resolver el paso, o subir 30m más, sino aprender, adquirir experiencia, aumentar nuestras habilidades como escaladores, la recompensa es nuestro esfuerzo.

Muchas veces, hacemos cosas de forma inconsciente, que nos limitan a la hora de mejorar. Un ejemplo muy claro, es la costumbre de usar magnesio cuando no es necesario. Si sudamos al estar en tensión sí que puede ser útil, pero no usar magnesio de forma compulsiva, como un hábito. Estamos nerviosos, y ¿qué hacemos?, ponernos magnesio. ¿Para qué? Para nada, claro, porque el magnesio no nos va a ayudar, sino todo lo contrario, nos va hacer perder la capacidad de escalar de forma continua, nos va a cansar y probablemente distraer. Las personas, tenemos un montón de costumbres y hábitos, y en la escalada también, y algunos de ellos son pequeñas trabas a nuestra evolución, a nuestro coco, que tiene que estar tranquilo y concentrado. De estos ejemplos, hay un montón. Por ejemplo, ¿por qué tenemos tantas expectativas? ¿por qué sino encadenamos algo que esperábamos, nos enfadamos y maldecimos?. Tampoco no sirve de nada. Esperar o desear no es actuar, esperando no hacemos nada. Y lo peor, para no sentirnos mal, cuando las cosas no salen como esperábamos, lo que hacemos es culpabilizar, poner excusas, justificarnos. Por favor, seamos honestos con nosotros mismos, no nos engañemos, a nadie le importa lo que hagamos.

Una de las malas pasadas que nos puede jugar el coco, es autoengañarnos. Por ejemplo, estamos en una vía expuesta, y para vencer el miedo, nos decimos a nosotros mismos, que tenemos una chapa en la cara. Esta artimaña es perfecta para calmarte pero nefasta si nos caemos. Hay que ser responsable en nuestras escaladas. El miedo no tiene que ser una motivación para tirar para arriba. Nuestro pellejo es nuestro y nosotros decidimos, pero con libertad, no autoengañándonos. Lo principal es escalar seguros, en la medida de lo posible, y si decidimos arriesgarnos, hacer un solo integral, por ejemplo, aceptar las reglas del juego, la gravedad es infalible.

Para entrenar nuestra mente, nos ayudará mucho ser conscientes de lo que tenemos, de nuestras posibilidades y tener confianza. La motivación será clave para comprometernos con lo que hacemos. Y si amamos la escalada, ¿por qué no vamos a estar motivados?, ¿por qué después de un parón forzoso nos cuesta volver a la roca? ¿por qué no encadenaremos lo que esperan los demás de nosotros? ¿por qué tendré que volver a empezar? ¿por qué me costará? ¿por qué ya no me siento capaz ni de subirme a un taburete?. Mirado objetivamente, no dejan de ser tonterías, excusas, si lo que nos hace disfrutar es escalar, ¿por qué pensar en estas cosas que son ajenas a nuestra afición?. Así dicho, puede parecer un poco absurdo, pero conozco algunas personas que después de haber sido grandes escaladores, lo han dejado, y pensamientos negativos de este tipo, les impiden volver a escalar. Amar lo que hacemos, es la mayor motivación que podamos tener, y el amor implica respeto, implicación y compromiso, en la roca es fundamental.

Para que el coco funcione, hay que tener ilusiones, motivaciones, hay que tener un espacio para creer, para creerte capaz de hacer cosas "grandes". No sirve de nada decir "no podré", lo útil e inteligente, es decir: "lo haré", aunque después no salga. Que un reto no salga, no quiere decir que no vaya a salir nunca. Tenemos que confiar en nuestro potencial futuro. En mi caso, por ejemplo, aún no hace un año que escalo, y hace un año ni me hubiera podido imaginar la de vías que he escalado, sitios y personas que he conocido, las experiencias que he vivido y la de cosas que he aprendido.

La historia de la escalada la escriben personas con una mente abierta, creativas, con un pensamiento de posibilidad, con una mente innovadora. Hace no tantos años, ¿quién iba a creerse que se encadenaría un 9a?, y mira ahora. Siempre tiene que haber un espacio para creer, ilusiones, sin ellas, no haremos nada, nuestro coco se quedará tranquilamente en las situaciones que nos resultan cómodas. Sea lo que sea que podamos hacer, o lo que soñamos que podemos hacer, hay que empezar, la mente es poderosa y no hace tanto el que puede, como el que cree poder. Para aprender y mejorar tenemos que salir de nuestra zona de confort y afrontar riesgos. Quien no juega, no gana. Al arriesgarnos, tenemos miedo, pero hay que encontrar la comodidad dentro de la tensión, saber soportarla sin perder el control, sin dejar que la vocecilla interior con sus pensamientos negativos nos domine.

Hay que ser conscientes que la línea entre la vida y la muerte es delgada, pero en la escalada y en todo, y tenemos que ser conscientes de los riesgos, pero nosotros tenemos que decidir qué queremos, y actuar en consecuencia. Cuando decidimos, nos ponemos de cara con nosotros mismos, aceptamos, no hay decisiones buenas o malas, son decisiones que traerán unas consecuencias u otras, y ya está, nosotros mandamos, no hay vuelta atrás. De todo se aprende. Escalar es una aventura, y nuestras equivocaciones nos enseñan muchísimo. Hay que ser paciente, la prisa mata, amigo!. Las cosas no se consiguen en un día, el proceso de aprendizaje es tan largo como la vida. Afrontar riesgos, comprometernos, nos enseñará mucho de nosotros mismos, es una elección, nosotros decidimos cómo queremos vivir.



Juliol 2006











COMENTARIOS
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Aguito - 26/7/2006 - 12:31:28

Enhorabuena por artículo Lai.

Me ha parecido muy interesante lo que comentas de afrontar los retos de forma positiva. Hace algún tiempo leí algo sobre el "diálogo interno del escalador" y la doble lectura que se puede realizar en distintas situaciones (Ej. Estoy cansado, no puedo mas noto cansancio, pero si me esfuerzo un poco más mejoraré).
Entrenando he utilizado algunas de estas técnica y verdaderamente ayudan mucho.

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Lai - 26/7/2006 - 20:59:13

Pues si... normalmente tenemos una vocecita dentro, que lo unico que hace es limitarnos... vamos, y justo lo que hay que hacer es conseguir callar estos pensamientos negativos.. .esta vocecita...
La verdad, es que estas cosas funcionan, igual que relajarse y mirar... respirar conscientemente... hay muchos metodos... pero sobretodo a mi me funciona, creerme capaz de hacer algo!.
Ji, ji... creo que debes ser de los pocos que se ha leido el articulo.. pk vaya tocho que me ha salido :-DDDD

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Jose - 5/9/2006 - 18:08:59

Os recomiendo un libro sobre este tema,que esta muy bien.Guerreros de la roca,de Arno Ilgner.Edt.Desnivel.

Un saludo

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Tombraider - 19/9/2006 - 11:40:27

Saludos desde MadTeam.
Deu n' hi do lo que estas haciendo desde aquellos días que coincidimos en las Bardenas con Cristobal.
El sigue con su bici, bueno, otra bici, una specialized doble, un verdadero petardo. Esta muy fuerte, mucho más que yo.
Yo conocí a Marc y juntos no paramos de hace cosas, sobre todo esqui de travesía. Este verano intentamos el Montblanc y nos quedamos a 300 mts de la cima porque se nos giró el tiempo.
Tendremos que volver, como el Cervino, como ya has leído en mi blog.
Te envio un saludo y espero que seas muy feliz con tus salidas.

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Gabi - 1/11/2006 - 22:02:41

y yo que pensaba que PIT y Zodiaco escribian mucho... vaya tela!! jejeje, Lai, es broma, ho he llegit i es interessant. Que seguixques tan activa!